Agustinita y Redondo
INFORMANTE: Antonia González Navarro (Jimena de la Frontera, Cádiz)
RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez
En la calle de la Ronda
me encontré a una señorita
que por parte de su padre
se llamaba Agustinita.
Estando un día sentada
con su Redondo a la vera
vino el padre tan cruel,
lo trató de sinvergüenza.
-Papá, yo estoy muy malita,
papá, yo me voy a morir,
deja que entre Redondo
y se despida de mí.
-Redondo aquí no me entra
ni me cruza esos umbrales,
cada vez que me lo mientas
se me remueve la sangre.
Ay, qué padre tan horrible
y qué familia tan mala,
antes de morir la hija
le están haciendo la caja.
La caja era de marfil,
los ribetes de madera
y la tapa de cristal
pa que Redondo la viera.
La caja iba delante,
la tapa iba detrás,
el sinvergüenza (de) su padre
fumando un puro va.
Al entrar al cementerio,
Redondo pegó una voz:
-Qué dolor de Agustinita
que ahora no la veo yo.
Agustina, dame la mano
y en el cielo nos veremos,
allí solitos los dos
te diré lo que te quiero.