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Rosita encarnada

INFORMANTE: Antonia González Navarro (Jimena de la Frontera, Cádiz)

RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez

-Dios te guarde, carita de rosa,
que me han dicho que me has olvidado,
yo venía a casarme contigo
y ahora veo que ya te has casado.

-Soy casada y no puedo quererte
y otras leyes nos sirven de ver,
ante Dios y los hombres he jurado
que a un esposo sólo he de querer.

-Dame un beso, por Dios te lo pido,
no me niegues un beso de amor,
si ese hombre ha tocado en tu pecho
en tus labios quiero besar yo.

-Ese beso que tú me has pedido
ahora y nunca te lo puedo dar,
de mocita no bese a ningún hombre
y ahora menos que estoy casá.

-Ese beso que yo a ti te pido
ahora y siempre lo tienes que dar
y si no con mi mano derecha
en tu pecho clavaré un puñal.

-Si tú tienes puñal de dos filos
y con él me atraviesas el alma,
al morir en tus brazos queridos
muere el ángel que está en mis entrañas.

-Ese ángel no tiene la culpa,
que es un ángel bendito e inocente,
la que tiene la culpa eres tú
y por eso te voy a dar la muerte.

A los diez días ha nacido una niña
más hermosa que el rayo del Sol
y Rosita se llama la niña,
como quiso mamá se llamó.

Ha nacido el ángel del alma,
a matarte que ya vengo yo.

-Si me matas que yo no lo sienta
ni mi esposo querido se entere.
Si mi esposo querido se entera
en el alto te dará la muerte.

Y una mañana temprano
de sol que brilla en el cielo
he visto a una hermosa niña
tres veces en el cementerio.

Como era pequeña y sola
no me pude contener:
-¿Para quién son esas flores,
pequeña? -le pregunté.

-Son para mi amada madre,
para mi padre también,
que vivo sola en el mundo,
que huérfana me quedé.
Huérfana de madre y padre,
sin cariño y sin hogar,
yo vivo sola en el mundo,
voy buscando caridad.
La otra noche soñaba
que con mi madre dormía.
¡Ay, qué sueño tan feliz!
Tenía en el alma mía
las flores del campo santo,
con lágrimas las regué,
viendo que no las encontraba
de rodillas me hinqué:
Adiós, madre de mi alma,
madre de mi corazón,
adiós para siempre, madre
adiós para siempre, adiós.

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