Las señas del esposo
Versión 1:
INFORMANTE: Candelaria Ibáñez Atanasio (La Ahumada, Tarifa, Cádiz)RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez
Versión 2:
INFORMANTE: Gloria Pérez Belmonte (Tarifa, Cádiz)RECOGIDO POR: Encarnación Doblas
Versión 3:
INFORMANTE: Dolores Hermosilla (Navas de San Juan, Jaén)RECOGIDO POR : Juan Ignacio Pérez
Versión 4:
INFORMANTE: Mª Antonia Lucía Valentín Jurado (Fuente Obejuna, Córdoba)RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Versión 5:
INFORMANTE: Teresa Casado Montenegro (Fuente Obejuna, Córdoba)RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Versión 6:
INFORMANTE: Francisco Castro Salvatierra (Tahivilla, Tarifa, Cádiz)RECOGIDO POR: Ana María Martínez y Juan Ignacio Pérez
Versión 1
Estando una coronela
en la puerta del cuartel
esperando que saliera
el teniente coronel.
-Salga usted, señor teniente,
que quiero hablar con usted,
que si ha visto a mi marido
en la guerra alguna vez.
-Señora, dé usted las señas.
¿Su marido cómo es?
-Mi marido es alto y rubio,
alto y rubio como usted,
y en la punta de la lanza
lleva un pañuelo francés
que lo bordé cuando niña,
cuando niña lo bordé
y otro que le estoy bordando
y otro que le bordaré.
-Por la seña que usted ha dado
ese hombre ya murió,
ayer tarde lo enterré,
y puso en el testamento
que me case con usted.
-No lo permitan los dioses
ni la Virgen Isabel,
que cuatro hijos que tengo,
¿a dónde los echaré?
El varoncito que tengo
irá a la guerra también
porque allí murió su padre
y allí que muera él también.
Una niña irá con doña Carmen
y otra con doña Isabel
y la más chica que tengo
con ella me quedaré
pa que me friegue y me barra
y me haga de comer
y le de una vuelta al palacio
cuando sea menester.
Siete años lo he esperado
y otros siete esperaré,
si a los catorce no viene
a monja me meteré.
-Calla, palomita, calla,
calla, palomita, amor,
que tus hijos tienen padre
y tu marido soy yo.
COMENTARIO: todos los versos se cantan dos veces.
Versión 2
Estando la reina mora
A la puerta de un cuartel
Esperando que saliera
El teniente coronel.
-Oiga usted, señor teniente,
¿de la guerra viene usted?
-Sí, señora, de allí vengo,
¿qué se le puede ofrecer?
-Si usted ha visto a mi marido
en la guerra alguna vez.
-Si lo he visto o no lo he visto
deme usted las señas de él.
-Mi marido es alto y rubio,
alto y rubio como usted
y en la punta de la lanza
lleva un pañuelo francés
que lo bordé cuando niña,
cuando niña lo bordé,
otro que le estoy bordando
y otro que le bordaré.
-Sí, señora, que lo he visto,
su marido muerto es
y en el testamento dice
que me case con usted.
-Siete años he esperado
y otros siete esperaré,
si a los catorce no ha vuelto
a monja me meteré.
-Alza los ojos, paloma,
si me quieres conocer,
que me has guardado la honra
como bendita mujer.
Versión 3
Soldadito, soldadito,
¿de qué guerra viene usted?
-De la guerra de Melilla,
¿qué se le ha ofrecido a usted?
-¿Ha visto usted a mi marido
que a la guerra fue también?
-No, señora, no lo he visto
ni tampoco sé quién es.
-Mi marido es un buen mozo,
alto y recio como usted
y en la punta de la espada
lleva señas de un marqués.
-Esas señas que usted da,
su marido muerto es,
que se lo han llevado a Francia
en casa de un coronel.
-Siete años lo he esperado
y otros siete esperaré,
si a los catorce no viene
a monja me he de meter.
-Alza los ojos, paloma,
si me quieres conocer,
que soy tu esposo marido
y tú mi esposa mujer.
Versión 4
-Por allí viene un soldado,
ay, si vendrá de la guerra.
-Sí, señora, de allí vengo,
¿tiene usted alguien que le duela?
-Sí, señor, tengo a mi novio
que hace tres años que está.
-Déme usted pelos y señales
por ver si lo conociera.
-Mi novio es alto y moreno,
sargento de Transmisiones,
lleva un escudo bordado,
bordado de tres colores.
-Sí, señora, lo conozco,
muerto en la guerra se queda,
y yo lo estuve velando
por delante la trinchera,
y en el testamento dice
que me case con su prenda.
-Eso que sí no lo hago,
eso que sí no lo hiciera.
¡Casarme con otro hombre
y mi novio muerto en la guerra!
-Abre los ojillos, Carmen,
si me quieres conocer,
aquí el que está en el caballo
a ver si tu novio es.
Mucho te he querido, Carmen,
mucho más te querré,
porque has sabido guardar
la honra de una mujer.
Versión 5
Estando yo en mi balcón
colgando un mantón de seda,
vi venir un militar
que venía de la guerra.
Me bajo y le pregunto
que si venía de la guerra:
“Sí señora, de allí vengo,
¿tiene usted alguien que le duela?”
“Sí señor, tengo a mi novio,
que lleva tres años en ella
y por eso le pregunto,
a ver si lo conociera”.
“Señora, que lo conozco,
muerto ha quedado en la guerra,
por caso estuve velando
pa que testamento hiciera.
Y en el testamento dice
que me case con su prenda.”
“Eso sí que yo no lo hago,
eso sí que yo no lo hiciera,
yo casarme con usted
y mi novio muerto en la guerra.”
“Levanta los ojos, Carmen,
si me quieres conocer,
que yo mucho te he querido
y mucho te voy a querer.”
Allí se dieron los abrazos
y también los suspiros
porque se habían encontrado
los dos novios perdidos.
Versión 6
FORMA DE CANTAR CADA DOS VERSOS:
Soldadito veterano,
rem, rem trepetrepetrén lan larán larán,
de qué guerra viene usted,
rem, rem.
-Soldadito veterano,
de qué guerra viene usted.
-Señora, de la de Flandes,
por qué lo pregunta usted.
-Por si ha visto a mi marido
en la guerra con usted.
-Qué quiere que yo le diga
sin saber señas de él.
-Mi marido es alto y rubio,
más o menos como usted,
lleva un caballo alazano
calzado en los cuatro pies
y en la punta de la lanza,
un pañuelo aragonés
que le bordé cuando niña,
cuando niña le bordé
y otro que le estoy bordando
y otro que le bordaré.
-No borde tantos pañuelos,
que en la guerra muerto es
y él mismo me dio esta carta
pa que case con usted.
-Eso sí que no lo hago,
eso yo nunca lo haré,
siete años lo he esperado
y veinte lo esperaré
y en caso que no viniere
tampoco me casaré.
-Alza la vista, paloma,
si me quieres conocer,
tú eres mi esposa María
y yo tu marido Andrés.
Por haber guardado tu honra
has sido mujer de bien.