Delgadina
Versión 1:
INFORMANTE: Antonia González Navarro (Jimena de la Frontera, Cádiz)RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez
Versión 2:
INFORMANTE: Francisco Castro Salvatierra (Tahivilla, Tarifa, Cádiz)RECOGIDO POR: Ana María Martínez y Juan Ignacio Pérez
Versión 3:
INFORMANTE: Milagros Rego Carrasco, Salud y Dolores Oca Ramayo (Jerez de la Frontera, Cádiz)
RECOGIDO POR: Miguel A. Peña Díaz
Versión 1
En el jardín de la reina
hay una hoja malvada,
que la joven que la pise
ha quedar embrazada.
Le tocó a la hija del rey,
ella fue la desgraciada,
y estando un día comiendo
su padre la remiraba.
-¿Qué me mira usted, papá,
tan diligente a la cara?
-Yo te miro, Delgadina,
que tú estás embarazada.
Llamaron a cuatro doctores,
los mejores de Granada:
uno la ha tocado el pulso
y otro le miró la cara
y dijeron a la vez:
-Delgadina, embarazada.
-Encerradla en su cuarto
y allí no dadle de nada,
y si pide de comer
dadle carne muy salada,
y si pide de beber
dadle hiel de tarama,
y si pide de dormir
los ladrillos de la sala.
A la mañana siguiente,
se ha asomado a una ventana
y ha visto a su hermano rey
jugando al dos de espadas.
-Hermano, por ser hermano,
dame unas gotas de agua,
que tengo más sed que hambre
y a Dios le entrego mi alma.
-Delgadina, Delgadina,
yo te la quisiera dar,
pero si padre se entera
a los dos nos ha de matar.
Se metió ella pa dentro
muy triste y desconsolada,
con un pañuelo de hilo
limpiando su blanca cara.
A la mañana siguiente,
se ha asomado a la ventana,
ha visto a su madre reina
peinándose blancas canas.
-Ay, madre, por ser mi madre,
dame unas gotas de agua,
que tengo más sed que hambre
y a Dios le entregó mi alma,
-Delgadina, Delgadina,
yo te la quisiera dar,
pero si padre se entera
a las dos nos ha de matar.
Se metió ella pa dentro,
muy triste y desconsolada,
con una trenza de pelo
que por suelo le arrastraba.
A la mañana siguiente,
se ha asomado a la ventana
y ha visto a su padre
jugando al dos de espadas.
-Ay, padre, por ser mi padre,
dame unas gotas de agua,
que tengo más sed que hambre
y a Dios le entrego mi alma.
-Suban todos los criados
a dar a Delgadina agua.
Cuando subieron arriba
Delgadina muerta estaba.
Versión 2
Rey moro tenía tres hijas,
hermosas como la plata.
La más chiquita de ellas
Adelina se llamaba
y estando un día comiendo
su padre bien la miraba.
-¿Qué mira usted, papá,
qué me mira usted a la cara?
-Te miro lo que te miro,
que has de ser mi enamorada.
-Que no lo permita Dios,
ni su madre soberana,
que tuviera que ser yo
madrastra de mis hermanas.
-Coged, mozos y criados,
y encerradla en una sala
y si pide de beber,
agua de la mar salada.
Y si pide de comer,
carne de perros asada
y que tenga por colchón
los ladrillos de la sala.
Y al otro día siguiente
se ha asomado a una ventana
y vio a su hermano el más chico
jugando a guerras que estaba.
-Hermano, si eres mi hermano,
tráeme una poca de agua,
que tengo más sed que hambre
y la vida se me acaba.
-Métete, Adelina, dentro,
cochina, desvergonzada,
¿por qué no has querido hacer
lo que padre rey te manda?
Se metió Adelina dentro
muy triste y desconsolada
con una trenza en el pelo
que hasta el suelo le arrastraba.
Y al otro día siguiente,
otra vez a la ventana
y vio a su hermana que estaba
bordando una rica enagua.
-Hermana, si eres mi hermana,
tráeme una poca de agua,
que tengo más sed que hambre
y la vida se me acaba.
-Métete, Adelina, dentro,
cochina, desvergonzada,
¿por qué no has querido hacer
lo que padre rey te manda?
Se metió Adelina dentro
muy triste y desconsolada
con lágrimas de sus ojos
toda la sala regaba.
Y al otro día siguiente,
otra vez a la ventana
y vio a su madre que estaba
peinando sus ricas canas.
-Hermana, usted que es mi madre,
tráeme una poca de agua,
que tengo más sed que hambre
y la vida se me acaba.
-Hija mía, yo te la diera
con el corazón y el alma
y si padre rey se entera
moriremos castigadas.
Se metió Adelina dentro
muy triste y desconsolada
con lágrimas de sus ojos
toda la sala regaba.
Y al otro día siguiente,
otra vez a la ventana
y vio a su padre que estaba
sacando filo a su espada.
-Padre, si usted es mi padre,
mande que me traigan agua,
que tengo más sed que hambre
y la vida se me acaba.
-Corred, mozos y criados,
y a Adelina traedle agua
y aquel que llegue primero
con Adelina se casa.
Unos con jarros de oro
y otros con vasos de plata
y cuando llegó el primero
Adelina muerta estaba.
Los angelitos del cielo
preparaban su mortaja.
Versión 3
Adelina se pasea por una salita adelante
con gargantillas de oro y el pelo que le arrastraba.
En el palacio del rey hay una mata sembrada
quien la pise o no la pise será la desgraciada.
Adelina la pisó y esa fue la desgraciada.
Estando un día en la mesa el padre que la miraba.
-Padre, ¿qué mira usted?- - Hija, no te miro nada,
lo que te estoy yo mirando, tú serás la desgraciada.
La metió en un cuarto oscuro, sin comida y sin agua.
Al otro día siguiente se asomaba a la ventana
y vio a su madre venir con un cántaro de agua.
-Madre, si eres mi madre, dame un poco de agua
que el corazón se me seca a Dios le entrego mi alma.-
Al otro día siguiente se asomaba a la ventana
y vio a su hermana venir con un cántaro de agua.
-Hermana, si eres mi hermana, dame una poco de agua
que el corazón se me seca a Dios entrego mi alma.