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Amor estorbado por un padre

INFORMANTE: Isabel Aguilar Téllez (Algar, Cádiz)

RECOGIDO POR: Mercedes Rodríguez y Mª José Villagrán

En un pueblo de Castilla,
según la letra declara,
en una hermosa ciudad
tuvo lugar esta infamia.
En una casita humilde
vivía una familia honrada
compuesta por una madre
y un hijo que la adoraba.
La madre era algo anciana
y enferma se encontraba
y su hijo con afán
sin descanso trabajaba
para que a su pobre madre
nunca nada le faltara.
Y así que pasando el tiempo
hasta que al fin conoció
a una encantadora joven
y de ella se enamoró.
La joven, con gran cariño,
correspondió a aquel amor
y más pronto de aquel joven
ciegamente se prendó .
Pero entre los dos
una barrera se alzaba
que él era un humilde obrero
y ella rica acaudalada.
Así pasaron los días,
pasaron varias semanas
y los dos enamorados
más ciegamente se hallaban
hasta que el padre
de la rica se enteraba
que los dos enamorados
más ciegamente se hallaban.
Lleno de rabia y coraje
a su hija se acercó
y como una fiera
de esta manera le habló:
-Hija perversa y malvada
con un miserable obrero
en relaciones te hallas.
¿No ves que ese es un pobre obrero
y tú rica acaudalada?
Si es que quieres ser casada,
yo te buscaré un marido
que tenga mucho dinero
y se casara contigo.

-Las riquezas, padre mío,
para mí no valen nada,
porque ellas tienen la culpa
de las mayores desgracias .
Yo en todo te obedezco
-le dijo ella a su padre-,
pero eso no me lo pidas,
me es imposible olvidarle.
Antes prefiero la muerte
que traicionar yo a mi amor,
aunque es pobre
es rico de corazón.

Su padre, muy enfadado,
en un cuarto la encerraba
sin darle alimento alguno.
Al cumplir los ocho días
este padre se extraña,
entró en la habitación
donde la hija estaba :
-Isabel, ¿te estás muriendo?
¿Cómo eres tan desgraciada?
¡Maldito sea ese hombre
que te trae tan trastornada!

Al oír esto la joven
de rodillas se postró
y con débiles palabras
de esta manera habló:
-Ya estoy fuera de este mundo,
mi vida pronto se acaba
y muero sin poder ver
al hombre que tanto amaba.

De su cuerpo casi muerto
en gran suspiro salió
y esta desgraciada mártir
su cuerpo a Dios le entregó.
Al enterarse el muchacho
de la muerte de su amada
con mucha pena y dolor
amargamente lloraba.
Lleno de rabia y coraje,
un gran cuchillo cogió
y a casa de aquel malvado
muy pronto se dirigió,
y le dice: -¡Maldito padre,
padre de mal corazón,
a tu hija has matado
sin tenerle compasión!
Pero te juro que ahora
su muerte vengaré yo.

Y sacando el gran cuchillo
le atravesó el corazón.
Al ver que muerto quedaba,
de aquella casa salió,
corriendo y sin vacilar
al cementerio marchó
y en la tumba de su amada
de rodillas se postró
y con débiles palabras
de esta manera le habló:
-Isabel del alma mía,
tu muerte ya la he vengado
tú has muerto por mi querer,
yo vengo a morir a tu lado.

Y al momento del bolsillo
papel y lápiz sacó
y con manos temblorosas
dos o tres líneas escribió:
“Adiós, madre de mi vida,
tu hijo se va del mundo
cuando más falta hacía,
pero ya sabes que por mi culpa
la vida sacrificó
la mujer que más quería
con todo mi corazón
y sin ella en este mundo
me es imposible la vida
no llores ni tengas pena,
adiós, mi madre querida”.
Y con el mismo cuchillo
un fuerte golpe se daba
cayendo muerto en la tumba
de aquella que tanto amaba.

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