Mariquita, caca
Había una vez una familia que tenía diez hijos y que eran muy pobres. Llegaron la Navidad y los Reyes y no tenían dinero para comprarles juguetes a los niños.SIN DATOS DE INFORMANTE Y RECOPILADOR
RECOGIDO EN: La Línea (Cádiz)
Mariquita era la más pequeña de los diez hermanos y veía cómo las niñas de su calle tenían muñecas y ella no. Entonces se ponía a llorar. Pero un día pasó por allí un anciano y, cuando la vio llorando, le preguntó:
-¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
La pequeña le contestó:
-Porque todas las niñas tienen muñecas y yo no.
El anciano le dijo que no llorara, que él le iba a regalar una muñeca muy especial.
-Toma, se llama como tú y cuando te pida por la noche: “Mariquita, caca”, pues tú la poner a hacer caca.
La niña se puso muy contenta porque era una muñeca muy bonita y por la noche, cuando Mariquita se acostó, la muñeca se puso a decir:
-¡Mariquita, caca! ¡Mariquita, caca!
Y Mariquita venga a poner la muñeca a hacer caca una y otra vez.
Por la mañana, cuando Mariquita se levantó, vio cómo todo el cuarto donde ponía a la muñeca a hacer caca estaba lleno de montones de oro. Toda la familia se puso muy contenta. Compraron comida, ropas, una casa nueva. Eran muy felices, pero Mariquita tenía una vecina que era muy envidiosa y un día le preguntó que de dónde habían sacado tanto dinero. Mariquita se lo contó todo y a la mañana siguiente la vecina le robó la muñeca y se la llevó a su casa.
Por la noche se puso la muñeca a pedir:
-¡Mariquita, caca! ¡Mariquita, caca!
Y la vecina, muy contenta, pensaba: “¡Qué bien, por la mañana seré rica!”. Pero pasó que en vez de dinero a la vecina le llegaba la caca hasta las rodillas. Se enfadó tanto que tiró la muñeca por la ventana. En ese momento pasó Mariquita y la recogió. Y ya nunca más se separó de su muñeca.