El listo de la familia
INFORMANTE: Zohra Slafti (Algeciras, Cádiz). Escuchado en MarruecosHabía una vez una familia que estaba compuesta por los padres y tres hijos. El más pequeño era muy listo y, precisamente por eso, sus dos hermanos mayores lo odiaban.
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Un día los tres niños se fueron al campo con su padre y empezaron a jugar, sin darse cuenta de que se alejaban. La noche se les echó encima rápidamente y tuvieron que buscar un sitio donde resguardarse del frío y de las fieras. Empezaron a caminar y encontraron una casa muy vieja. Cuando llamaron a la puerta les respondió una voz que daba mucho miedo y que decía:
-¿Quién es?
Los niños querían salir corriendo, pero estaba todo tan oscuro que no pudieron ni moverse. Se abrió la puerta y apareció una vieja que les dijo:
-Pasad, pasad. ¿Tenéis hambre?
-Sí.
-Pues os voy a preparar la cena.
La vieja preparó una comida en la que echó unas hierbas para que los niños se quedaran dormidos. Los dos hermanos mayores comieron sin darse cuenta de eso, pero el pequeño, que la había estado vigilando, se aguantó y no comió nada, así que pudo quedarse despierto. Entonces la vieja le preguntó:
-¿Y tú no comes?
Y el niño le contestó:
-Es que a mí me gusta la comida más caliente que a mis hermanos. Cuando vea que se enciende esta piedra del hogar, ya estará la comida a mi gusto.
La vieja echaba más y más leña al fuego a ver si la piedra se encendía, pero no había manera. Entonces el niño le preguntó a ella:
-¿Y usted cuándo va a comer?
-¿Yo? Cuando los perros empiecen a ladrar y los caballos a relinchar.
El niño se dio cuenta de que esa era la señal que esperaba la vieja para comérselos, así que le pidió salir fuera para hacer sus necesidades y, cuando salió, desató a los perros y a los caballos y los animales se escaparon. La vieja estuvo toda la noche esperando la señal, pero, como no se oía, se quedó dormida y el niño aprovechó el descuido para despertar a sus hermanos y escapar de allí. Estaba ya amaneciendo y la poca luz que había les bastó para ver el camino de regreso a su casa.