La jaquita de siete colores
INFORMANTE: Manuel Candón (Medina Sidonia, Cádiz)Había una vez dos hermanos, uno bueno y otro malo. El bueno se buscó un trabajo y su jefe estaba muy contento con él porque era muy trabajador y buena persona. Su hermano, sin embargo, le tenía mucha envidia.
RECOGIDO POR: María Isabel Candón
Cuando se acercaba la feria del pueblo, el jefe le preguntó qué quería de regalo y él le pidió una jaquita de siete colores. Cuando se la trajo se puso la mar de contento.
Su hermano no resistía su felicidad, así que un día fue a ver al jefe y le dijo que su hermano era capaz de convertir el paso del río en un jardín frondoso. El jefe, al enterarse de ese don, le pidió al muchacho que lo hiciera y él se puso muy triste porque nunca podría hacer semejante cosa. La jaquita, viendo el sufrimiento de su dueño, le habló y le dijo:
-Coge tres cañas y montado sobre mí galopa por el paso.
Así lo hizo y cuando volvieron, vieron el paso del río convertido en un hermoso jardín.
Envidioso, el hermano le dijo al jefe que el dueño de la jaquita podría echarse en una sartén de aceite hirviendo y no se quemaría.
La jaquita le habló otra vez al hermano bueno:
-Corta siete ramas y golpéame. Con mi sudor cubre tu cuerpo y así no te quemarás.
Así lo hizo el muchacho y no se quemó. El hermano envidioso, viendo lo que su hermano había conseguido, se lanzó también a la sartén y se quemó. A partir de aquel momento, el muchacho vivió un poco más tranquilo.