Kikirikí
INFORMANTE: Señor Torres (Almogía, Málaga)
RECOGIDO POR: Mª Carmen Carrillo
En un pueblo pequeñito vivía una pareja de ancianos. Un día, el anciano fue a llevar una carga de leña a la panadería y en el camino se le cruzó una liebre, y la cazó.
Como su casa le cogía de paso, le dejó a su mujer la liebre para que la guisara y comerla a su vuelta.
Cuando la mujer la hubo guisado y en vista de que el anciano tardaba, cada vez que se asomaba a la puerta cogía una tajada de liebre, y así hasta que se la comió toda.
Cuando se fue a dar cuenta, pensó: “¿Qué hago? Me he comido toda la carne”. Y dijo:
-Ya sé qué haré.
Se cortó un trozo de su culo y lo cocinó. Cuando llegó el marido estaba deseando comer y se lo comió todo, pero mientras comía, un gallo que tenían decía:
-Kikirikí, carne de culo comen aquí.
Y la anciana decía:
-No hagas caso al gallo.
Pero cuando se acostaron el anciano notó algo que le pinchaba, cogió el candil y alumbró debajo de la manta y vio que la mujer se había puesto una esparraguera en el hueco donde se había cortado la carne. Entonces el anciano se enfureció mucho y le dijo:
-Con razón decía el gallo “Kikirikí, carne de culo comen aquí”.