El ubriqueño
Dicen que un hombre que era de Ubrique, un ubriqueño, tenía cincuenta duros guardados en una pared y una vez que fue a verlos se encontró con que se los habían quitado. Y pensó en los hombres que estaban trabajando en su casa: “¿Qué haría yo para descubrir al que me los ha quitado?”INFORMANTE: Candelaria Ibáñez (La Ahumada, Tarifa, Cádiz)
RECOGIDO POR: Ana María Martínez y Juan Ignacio Pérez
Y un día que estaban los hombres trabajando les cantó:
Tengo cincuenta duriños
en un boquetiño
y otros cincuenta
que voy a meter
son cien duriños.
El que los había robado pensó: “Cincuenta y otros cincuenta son cien”.
Y fue al agujero y metió los cincuenta que había cogido para que el ubriqueño no sospechara nada. Cuando el ubriqueño fue a mirar al agujero, lo que hizo no fue meter otros cincuenta sino coger los que había para que no se los volvieran a quitar.
¡Sería fino!