El pastor y el velón de aceite
INFORMANTE: Teresa Casado Montenegro (Fuente Obejuna, Córdoba)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Era un pastorcillo que iba todos los días con el ganado cerca de una ermita donde había un velón de aceite. Él iba todos los días con su pan, lo mojaba en el aceite y se lo comía después de decir:
-San Vicente, ¿mojo mi pan en tu aceite?
Y, claro, como el santo no le respondía, todos los días hacía la misma operación. Y el velón se quedaba todos los días sin aceite. Y ya dice el sacristán:
-¿Esto qué es, que todos los días lo cargo y desaparece el aceite?
Se escondió el sacristán en un hueco y cuando el pastorcillo dijo aquello de “San Vicente, ¿mojo mi pan en tu aceite?”, le contestó:
-Nooo.
Y el pastor:
-¿Santo de palo y hablar? Pues yo mi pan lo voy a mojar.
Entonces salió el sacristán con un palo y le dio:
-Toma, para que te lo tomes otra vez.