Periquillo y los cochinos
INFORMANTE: Isabel Calvente Márquez (Los Barrios, Cádiz)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Este era un muchacho que se llamaba Periquillo y que vivía junto con unos señores que tenían posibles (posesiones). Esta familia tenía dos hijas. Las dos hijas eran muy guapetonas. Entonces, como Periquillo estaba encargado de la piara de cerdos, pues un día le cortó las orejas y los rabitos a los cerdos y los enterró en barro y vendió los cerdos sin los extremos de las orejas y los rabitos. Entonces se fue corriendo:
-¡Mi amo, mi amo!
-¿Qué ha pasado?
-Los cerdos se han quedado atascados en el barro.
-¿Y no puedes sacarlos?
-No, pues no puedo sacarlos.
-Bueno, pues corre a la casa y tráete las dos azadas.
Va Periquillo corriendo a la casa y dice:
-Mi ama, me ha dicho mi amo que me lleve a sus dos hijas.
-¿Cómo va a ser eso, hombre?
-Sí, sí, sí, sí, que me lleve a sus dos hijas.
-¿Qué a ti te ha dicho mi marido que te lleves tú a las dos niñas? Yo no me lo puedo creer.
-Sí, ¿se lo pregunto?
-Pregúntaselo.
-¡Mi amo, mi amo! –a lo lejos-, ¿las dos?
-Que sí, hombre, que las dos.
-¿Lo ve, mi ama, que me ha dicho las dos?
-Bueno, niñas, pues arreglaros, lavaros, peinaros y os vais con Periquillo.
Se fue Periquillo con las niñas por ahí de juerga y se lo pasó pipa.
Y cuando llega de nuevo a la casa y trae a las dos niñas de vuelta, el padre estaba hecho una furia y le dice a la madre:
-¿Cómo puedes dejar tú que las niñas se vayan con Periquillo, si está hecho un loco?
-Pero si tú me has dicho a mí que sí.
-¿Yo te he dicho que dejaba que se llevara a las niñas?
-Pero si él te preguntó y tú dijiste las dos.
-Las dos azadas, hombre, para sacar los cochinos, no las dos niñas.
Y le dice a Periquillo:
-¿Tú por qué te has llevado a las niñas?
-Porque como ustedes no me dejan que las mire y que hable con ellas y a mí me gustan...
-Pues entonces ahora te vas a enterar.
Lo mete en un saco, lo ata a una bestia y se lo lleva y dice:
-Y ahora te voy a tirar por el Tajo de Ronda.
En esto que va por el camino diciendo:
-Que yo no me quiero casar con la hija del rey.
Y paran en una posada, en una venta, y allí un tontajo le pregunta:
-Bueno, ¿y tú por qué no te quieres casar con la hija del rey?
-Hombre, porque eso tiene mucha responsabilidad, yo no conozco a la niña, que me han dicho que es muy guapa, pero yo no la conozco, yo no me quiero casar, yo soy muy joven, no me quiero casar con la hija del rey.
Y le pregunta otra vez
-Bueno, ¿y por qué no te quieres casar con la hija del rey? ¿es que es gorda?
-No, no, no, qué va, si yo es que no la conozco, pero me han dicho que es una belleza, que es muy guapa. Pero es que yo no me quiero casar con la hija del rey.
-Bueno y... y... ¿por qué?
-¿Tú te quieres casar con la hija del rey?
-¡Hombre!
-¿Tú quieres ser rico?
-¡Hombre!
-Mira, pues vamos a hacer una cosa: tú te metes dentro del saco. Tú me sacas, tú te metes dentro y tú te casas con la hija del rey.
Bueno, pues así lo hicieron. Y el tontajo dijo:
-Como yo no quiero ser pastor, tú te quedas con las cabras y yo me caso con la hija del rey.
Continuó el viaje y lo tiraron al Tajo de Ronda y ya no se supo nada más del tontajo.
Periquillo volvió al pueblo con una manada de cabras y dijeron:
-Mira Periquillo. Pero bueno, Periquillo, ¿a ti no te tiró tu amo por el Tajo de Ronda?
-Sí, sí.
-Entonces, ¿cómo que apareces tú con esta manada de cabras?
-Pues es muy fácil. Por cada saltito un chivito, por cada saltazo un machazo.
Bueno, pues otros tontos que había allí en el pueblo:
-¡Ay! Pues nosotros nos vamos a ir y nos vamos a tirar por el Tajo de Ronda, pero tú nos tienes que decir por dónde es.
-Sí, yo voy y os acompaño.
Cogen la vereda adelante y dice Periquillo:
-Mira, por aquí es por donde me tiró mi amo. Por aquí es por donde tenéis que saltar.
Y va el primero y dice:
-¡Aaaah!
¡Pom!
Y dicen los que están arriba:
-Mira, no sube.
-Es que está ahí abajo recogiendo la cabra porque ésta tiene que ser una buena cabra ya que ha dado un buen salto. Bueno, tírate tú ahora, baja y recoge las tuyas que éste seguro que cuando no sube es que está recogiendo un montón de cabras.
Se tira el segundo y grita:
-¡Aaaah!
¡Pom! Abajo.
Y dice el tercero:
-Pues yo me voy a tirar también porque cuando esta gente no sube es que tienen un montón de cabras ahí abajo.
Va el tonto y hace ¡pum! ¡plaf! Y se tira y se mata.
Y viene otra vez Periquillo de nuevo al pueblo. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
COMENTARIO: El Periquillo protagonista de este cuento no es otro que el famosísimo Periquillo Malas, Periquillo Lashacemalas o Perico Malastrampas de la tradición oral o el Pedro de Urdemalas de Cervantes. Sus andanzas son tan famosas en España como en Hispanoamérica (creemos que más allí que aquí), donde se han catalogado multitud de variantes repartidas por países. Como ocurre con otros personajes tipo, lo que se suele encontrar en la cadena oral son episodios yuxtapuestos que se le asignan al protagonista y que aparecen y desaparecen a expensas de los intereses y gustos del propio narrador. De entre todas esas escenas, quizás las más utilizadas son las que aparecen aquí: los rabos de los cerdos enterrados en el barro y el rapto de las hijas del amo. Y, como guinda final, un episodio que podemos ver en otros textos de nuestra colección.
(Este texto forma parte del libro CIEN CUENTOS POPULARES ANDALUCES. Editado por Asociación LitOral)