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Los huevos fritos y las habas cochas

INFORMANTE: Ramón Tapia Lobón (Algeciras, Cádiz). Natural de Paloma Baja (Tarifa, Cádiz)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez

Este era un soldado que salió de su casa para ir al servicio militar. Hasta que llegó al sitio donde estaba el cuartel pasó un día y pasó otro y el soldado llevaba tanta hambre que se paró en una venta que encontró por el camino. Y dice:
-Oiga, ¿tendría usted algo de comer? No llevo dinero, pero a la vuelta yo se lo pagaré.
-Sí, hombre, ¿por qué no?
-Pues mire, un par de huevos fritos, con eso tengo bastante.
Le trajo el par de huevos fritos, el muchacho se los comió y después siguió andando porque en esos tiempos no había ni ferrocarril ni nada. Llegó al cuartel, hizo el servicio militar y después de varios años volvió otra vez a su casa. Cuando volvía se acordó: “Ahora le voy a pagar los huevos fritos a ese hombre, que le hará falta”. Y le dice:
-Oiga, que aquí vengo a que me ajuste usted la cuenta para pagarle los huevos fritos.
-Hombre, pues ahora mismo se la voy a ajustar. Mire: con la de tiempo que hace que se los comió, de esos dos huevos habrían nacido dos pollos y esos pollos habrían empollado muchos pollitos y de esos pollitos habrían criado muchos más y...
Total, que le ajustó una cuenta tan grande que no la podía pagar. Y como el otro lo quería llevar a juicio, él se fue a buscar un abogado, a un bachiller:
-Mire, que me han ajustado una cuenta de tanto dinero por dos huevos fritos que me comí que yo no la puedo pagar.
-¿Y lo quieren llevar a usted a juicio?
-Sí, sí.
-Pues iremos a juicio a ver quién gana.
Llega el día del juicio y resulta que el muchacho llegó tarde. Y el juez le dice:
-Oiga usted, el que se comió tantos huevos, ¿cómo es que ha llegado usted tan tarde?
-Pues mire, porque he estado sembrando unas habas cochas y me he entretenido un poco.
-¿Qué me dice? ¿Las habas cochas nacen?
Y dice él:
-Y los huevos fritos, ¿empollan?
El juez se quedó con dos palmos de narices. Y así fue como ganó el juicio, porque de las habas cochas no puede nacer nada pero es que de los huevos fritos tampoco.

(Este texto forma parte del libro CIEN CUENTOS POPULARES ANDALUCES. Editado por Asociación LitOral)


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