Mariquilla tu roete
INFORMANTE: Sebastián Sánchez Martos (Algeciras, Cádiz)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Dicen que Mariquilla nació muy menuda por lo justas que eran las cosas en aquellos tiempos. Tan justas eran que la gente compartía las algarrobas con los cochinos y estos siempre salían ganando.
Los niños crecían –bueno, los hijos de algunos crecían una miaja más-, pero Mariquilla no; la comida era la misma para todo el mundo, pero ella no crecía. Tan menuda se quedó Mariquilla que cuando hacía frío se enroscaba en el rodete de su abuela y allí se calentaba mejor que con las ascuas de picón. De ahí que le pusieran "Mariquilla Tu roete".
A Mariquilla lo que le gustaba era ir con su abuelo al campo, allá por el valle del Río Grande, más lejos que la "pará er tren", que como tren no había por eso estaba tan lejos.
Le gustaba ver el riego de los naranjos, poner a secar los higos en el suelo de piedra y dormir la siesta debajo de una higuera de ramas perchas y grandes. Cuando dormía, su abuelo la protegía de los hurones.
Después... a regar otra vez, pero con cuidado de no caer en la acequia, que para ella era como un río enorme lleno de zapateros.
Cuando llegaba la hora de volver al pueblo, el abuelo le preguntaba: “¿Dónde está Mariquilla?”, aunque sabía que estaba respingando por la parra y escondida entre los racimos.
El camino de vuelta subía como las culebras, dejando a cada lado los gritos de las chicharras enfadadas con la calor. Con esta musiquilla, Mariquilla saltaba de un lado a otro de la mula –que se llamaba Castellana- desde las quijás hasta la cola. Y cuando se cansaba se quedaba reliá en la cola hasta que el balanceo la dormía.
Como no había escuela, esto es lo que Mariquilla hacía todos los días mientras no bajara el viento de Sierra Blanquilla.
Un día, subiendo por los repechos, Mariquilla jugaba a lo de siempre, empezando por las quijás y terminando por la cola. Pero, estando saltando la mula el Arroyo de las Murtas, la niña se cayó y en un agujero se quedó. El abuelo pensó que dormía en el rabo, pero un fraile que pasaba por allí vio algo que estaba enroscado en un boquete, lo cogió y se lo comió. Era Mariquilla.
Desde entonces, la gente del pueblo canta:
Mariquilla Tu roete
se cayó por un boquete,
vino un fraile y se la comió
creyendo que era un rosquete.
(Este texto forma parte del libro CIEN CUENTOS POPULARES ANDALUCES. Editado por Asociación LitOral)