El reparto de la caza
INFORMANTE: Bartolomé Téllez Sánchez (Algeciras, Cádiz)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Dicen que eran dos amigos que empezaron a salir juntos de cacería. Con la cosa de que uno era más listo y salía siempre mejor parado en el reparto de las piezas, se pusieron de acuerdo en que, de ahí en adelante, lo iban a repartir todo a medias.
Salieron un domingo después de lo que habían convenido y terminaron cazando una perdiz y un mochuelo. A la hora de repartir, dice el listo:
-Bueno, como hemos cobrado dos piezas, para hacer las cosas bien, como dijimos, una para ti y otra para mí, ¿de acuerdo?
-Claro, eso es lo que dijimos –contestó el otro.
-Pues toma. Para ti el mochuelo y para mí la perdiz.
El hombre se aguantó con lo que le había tocado pensando que otro día sería para él la mejor pieza. Y el domingo siguiente, cuando salieron otra vez, cogieron lo mismo y dice el listo:
-Bueno, por lo menos no nos vamos a volver de virote. Esta vez vamos a hacer el reparto al revés.
-Menos mal –pensó el otro.
-La perdiz para mí y el mochuelo para ti.
El otro, que no era muy avispado, se quedó pensando y dice:
-Oye, ¿no te parece raro que, lo hagamos como lo hagamos, siempre me toque a mí el de los ojos grandes?
(Este texto forma parte del libro CIEN CUENTOS POPULARES ANDALUCES. Editado por Asociación LitOral)