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100 coplas de rueda recogidas en Almáchar (Málaga)

INFORMANTES VARIOS (Almáchar, Málaga)

RECOGIDO POR: Víctor Sánchez, Rosaira Cisneros y José Javier Portillo

El primer fin de semana de septiembre se celebra en Almáchar la Fiesta del Ajoblanco, un encuentro con las tradiciones de la localidad en el que tienen cabida la gastronomía, las costumbres, la música y la literatura oral. La cercanía a la Costa del Sol contribuye a la presencia de gran número de visitantes extranjeros, habiéndose conseguido aunar el reclamo turístico con la recuperación y difusión de las costumbres autóctonas.
Entre las manifestaciones presentes en este evento se encuentran las pandas de verdiales y los cantos de ruedas, donde se interpretan todo tipo de canciones infantiles y coplas que incluyen temas locales, envites entre sexos, burlas y estampas de tiempos pasados, similares a los que podemos encontrar en el fandango tarifeño ya referido en otros artículos. En esta primera entrega incluimos cien de estas coplas recogidas en Almáchar, todas ellas constituidas por letras amatorias cantadas tanto por hombres como por mujeres.

A mi novio se lo llevan
al servicio militar,
yo quisiera ser la reina
para poderlo librar.

Ya no me alegran a mí
ni las fiestas ni el jaleo,
lo que me alegra a mí
son las cartas del correo.

Mañana se van los quintos
y si yo en esto mandara
rajaría los papeles
pa que no se los llevaran.

Soldadito, soldadito,
qué bien te pega la gorra,
de qué regimiento eres
que me gusta tu persona.

Dime, rosita de mayo,
¿quién te ha quitao el color?
Un soldadito a caballo
con palabritas de amor.

Cuanto mas hondo es un pozo
más fresquita tiene el agua.
Cuanto más hablo contigo
más me gustan tus palabras.

Desde aquí te estoy mirando
y tú mirándome estás,
ni yo te puedo decir
ni tú puedes contestar.

Amor mío, si te vas,
cierra mi pecho con llave
porque hasta que tú no vengas
mi pecho ya no se abre.

Aunque me veas con otro
no dudes de mi querer,
la sangre se da mil veces
y el corazón una vez.

Cuando por la noche a solas
me quedo con tus recuerdos
derribaría las paredes
que separan nuestros sueños.

La manzana nació verde
y el tiempo la maduró,
mi corazón nació libre
y el tuyo lo encadenó.

El trigo ya está en la era,
el viento se lleva el tamo,
yo me arrimo a las chiquitas
que las grandes tienen amo.

En mi vida he visto yo
un cielo más estrellao,
una niña tan bonita
como la que está a mi lao.

Cuando te veo venir
hasta el alma se me alegra
y no salgo a recibirte
por mor de las malas lenguas.

Anda diciendo tu madre
que yo le quito el dormir
dentro de su casa tiene
la que me lo quita a mí.

Rubita tienes la cara,
rubito tienes el pelo
y yo de tanto mirarte
rubito me estoy poniendo.

Cuándo querrá el Dios del cielo
y la Virgen soberana
que nos lleven a los dos
el chocolate a la cama.

Eres bonita y chiquita,
eres como yo te quiero,
eres una candelita
en una noche de enero.

Los ojos de mi morena
no son negros, son azules
y más hermosos que el cielo
cuando está limpio de nubes.

Paso el río, paso el puente
siempre te encuentro lavando
qué lástima de carita
que el sol te la está quemando.

El día que tú naciste
se quedó muy triste el sol
al ver que otro sol salía
con mucho más resplandor.

Eres guapa y gallardona,
mocita y no te has casao,
quisiera que me dijera
la hierba que tú has pisao.

Ni el ruiseñor en la Alhambra
ni el canario en el paseo
tienen tanta alegría
como yo cuando te veo.

Si las mujeres tuvieran
la libertad de los hombres
a los caminos salieran
a robar los corazones.

Si supiera que cantando
daba gusto a mi morena,
toda la noche cantara
y a la mañana durmiera.

Eres más bonita, niña,
que la nieve en el barranco
que el clavel en la maceta
y la azucena en el campo.

Bendita la almilla negra
y el sastre que la cortó,
las manos que la hicieron
y el cuerpo que la estrenó.

Aunque soy forasterito
también me gusta a mí ver
los cuerpos apañaditos
como el que tiene usted.

Salga el sol si ha de salir
y si no que nunca salga,
que para alumbrarme a mí
la luz de tus ojos basta.

Los caminos son caminos
y las vereas vereas
y el pañuelo de mi novia
míralo cómo blanquea.

Tiene usted una cinturita
que parece, que parece
el clavel en la maceta
que viene el aire y lo mece.

Eres más guapa que nadie
o son ilusiones mías
tan bonita me pereces
que por ná te cambiaría.

Tres chiquillas van por agua,
ninguna llevaba soga,
con las trenzas de sus pelos
sacan agua de la noria.

Los dientes de tu boquita
me tienen cautivo y preso,
en mi vida he visto yo
hacer cadenas de hueso.

Tienes unos ojos niña
de purísima canela,
no me mires que me irrito
y paso la noche en vela.

Si yo supiera las piedras
que mi amor pisa en la calle
las volvería del revés
pa que no las pise nadie.

Aquí flores y allí flores,
todo el mundo está florío,
en medio de tantas flores
está mi corazón metío.

Si tu cuerpo fuera cárcel
y tus manos las cadenas
¡ay, qué bonito presidio
pa cumplir una condena!

Eres una y eres dos,
eres tres y eres cuarenta,
eres la iglesia mayor
donde todo el mundo entra.

Eres más bonita, niña,
que los realillos de a ocho,
más blanca que una azucena
y más tierna que un bizcocho.

En el fondo de tus ojos
tienes letras invisibles,
cuando me paro y las leo
olvidarte es imposible.

Bendita sea esa voz
y de la boca que sale
que parece que ha salío
de la boquita de un ángel.

Son tus ojos dos luceros
cargados de munición
y tus palabras las balas
que matan mi corazón.

Quisiera ser caramelo
¡ay qué ilusión tan loca!
para pararme en tus labios
y derretirme en tu boca.

Cuesta arriba yo no canto
que se me agota el aliento,
mocitas de quince a veinte
me roban el pensamiento.

Entre dos cortinas negras
dos niñas me vuelven loco,
cortinas son tus pestañas
y niñas las de tus ojos.

Eres capullo de oro
abierto en el rocío,
cuántas veces me he propuesto
olvidarte y no he podío.

Bendita sea tu cara
y ése mirar que tú tienes,
vale más un mirar tuyo
que cien de otras mujeres.

En un rincón de mi huerto
nació un hermoso alhelí,
siempre que paso lo miro
y al verlo te veo a ti.

Eres rubia sin ser oro
y blanca sin ser paloma,
envidia le tengo al hombre
que se lleve tu persona.

Qué buena moza que eres
tan alta y tan gallardona,
el mismo rey coronado
se merece tu persona.

Tienes la sal por quintales
la hermosura por arrobas,
tienes tu calle empedrá
de corazones que robas.

Eres la flor de la adelfa,
la hermosura de los ríos,
eres tú la más bonita
que mis ojos han conocío.

Dicen que la reina ha muerto
será la de Portugal
porque la reina de España
mírala, en el baile está.

Tantas hojas como tiene
una mata de albahaca,
tantos demonios se lleven
al que a ti te ponga falta
sabiendo que no las tiene.

Al revolver por tu esquina
me dieron tus resplandores
y por eso vengo niña
a coronarte de flores
con lirios y clavellinas.

En qué jardín te has criao,
en qué maceta de flores
que no tienes quince años
y robas los corazones.

Quítate de ésa ventana
no me seas ventanera
que el vino de buena cuba
no necesita bandera.

En enero no hay claveles
porque los marchita el hielo,
en tu cara los hay tó el año
porque lo permite el cielo.

Eres alta y buena moza
y te falta lo mejor,
en ese pelo una rosa
y esa te la pongo yo.

Una estrella se ha perdío
en el cielo no aparece
en tu casa se ha metío
y en tu cara resplandece.

En tu puerta puse un pino
y en tu ventana un manzano
sólo por verte coger
manzanitas con la mano.

Por la noche eres rosa
y al mediodía clavel,
a la noche clavellina
y lirio al amanecer.

Quisiera ser ruiseñor
y hacer un nido en tu pecho
para gozar tus caricias
y respirar con tu aliento.

A la madre de ésta niña
le voy a pedir un favor
que me enseñe la maceta
donde ha criao esta flor.

En un cuerpo pequeñito
tengo puesta mi ilusión
porque en los cuerpos pequeños
también hay un corazón.

Eres delgada de talle
como junco de ribera,
de todas las de tu calle
tú te llevas la bandera.

Eres chiquita y bonita
como un grano de cebá,
eres buena para un ciego,
para mí que no veo ná.

Eres más clara que el agua,
espuma que lleva el río,
eres un jardín de flores,
novia del hermano mío.

La niña que está en baile
parece una clavellina
y el bailaor que la baila
parece un tronchón de encina.

Tan chiquita y tienes luto
dime quién se te murió
si se ha muerto tu amante
No llores que aquí estoy yo.

Piedrecita de tu calle,
chiquilla, quisiera ser
para que tú me pisaras
y yo besara tus pies.

Por el mar de tu pechera
navega un barquito inglés,
quién fuera marinerito
para navegar por él.

Tiene usted gracia en el habla
y también en el reír
y también tendrá usted gracia
hasta en el propio dormir.

De la roca sale el agua,
del agua los caracoles,
de la boca de esta niña
sale un ramito de flores.

En mi vida he visto yo
un cielo tan estrellao
ni una niña tan bonita
como la que está a mi lao.

Asómate a tu ventana,
cara de piñón de oro,
quiero encender un cigarro
en el fuego de tus ojos.

A toítas les han cantao
y a ti no te canta nadie,
siendo tú el mejor racimo
de la parra de tu calle.

Pasaste el río a nado,
chiquilla, y no te mojaste,
pasaste por la salina
y la sal te la llevaste.

Tienes unos ojos niña
como piedras de molino
que parten los corazones
como granitos de trigo.

Con ése mirar que tienes
que pareces que no miras
el corazón me lo robas
y el alma me cautivas.

Desde qué te conocí
no gasto espejo de vidrio
que me estoy mirando en ti,
que eres cristal muy fino.

Los ojos de mi morena
son dos brillantes luceros
que si me miran me matan,
si no me miran me muero.

Como quieres que el sol salga
si lo tienes en prisiones,
que hasta que no te levantas
no sale el sol de los soles.

Por muchos caracolillos
que lleve el caracolero
más caracolillos tiene
mi serranilla en el pelo.

Enfrente del sol que sale
tiene mi niña la cama,
sale el sol y la despierta,
sale la luna y la llama.

Son tus ojos dos tinteros,
tu nariz pluma rizada,
tus dientes menudas letras,
tu boca carta cerrada.

Aunque tu madre te meta
en el cascarón del huevo
por gozar de tu hermosura
me he de echar a recovero.

Benditos sean tus ojos,
tus pestañas y tus cejas,
que cuando miras a un hombre
si no está muerto, lo dejas.

Salero, viva el salero,
salero, viva la sal,
que vale usted más pesetas
que arenas lleva la mar.

Envidia tengo a la tierra
y también a los gusanos
que se tienen que comer
este cuerpo tan gitano.

María, tú le quitaste
a la sandía el color,
a la nieve su blancura
y a la luna el resplandor.

Tienes el pelo por libras,
los rizos por cuarterones,
por donde quieras que vas
vas robando corazones.

Debajo de tu ventana
tiene la perdiz su nido
y yo, como soy perdigón,
a tu reclamo he venido.

Dicen que espinan tus manos,
para mí son amorosas,
más espinan los rosales
y se les cogen las rosas.

Tienes unos ojos negros,
más negros que al azabache
y una carita más blanca
que la leche que mamaste.

Todos los ojitos negros
los van a prender mañana
y tú que negros los tienes
échate un velo a la cara.

Los ojos de mi morena
son negros de punta a punta
y el día que no los veo
cielo y tierra se me juntan.

Mientras más hondo es un pozo
más fresquita tiene el agua,
mientras más hablo contigo
más me gustan tus palabras.

En la mar se crían peces
y en la orilla caracoles
y en el pueblo de Almáchar
muchachitas como soles.

Dicen que no nos queremos
porque no nos ven hablar,
a tu corazón y el mío
se lo pueden preguntar.

Aunque te subas al cielo
y te tapes con las nubes
te tengo que conocer
por las nagüitas azules.

Murallas quieren ponerme
para que a ti no te vea,
por los montes más oscuros
tengo que hacer mi verea.

A lo lejos que te vea
se me alegra el corazón,
donde candelilla hubo
siempre ceniza quedó.

Si mis manos fueran pluma
y mi corazón tintero
con la sangre de mis venas
te escribiría “te quiero”.

Dos besos tengo en el alma
que no se apartan de mí,
el último de mi madre
y el primero que te di.

Entre dos piedras nací,
las tórtolas me criaron,
desde que te conocí
tus ojos me cautivaron.

Tú me dices que estoy loco,
yo te confieso que sí,
pues tan sólo de este modo
te hubiera querido yo a ti.

La perdiz canta en el monte,
el patito en la laguna,
yo te estoy queriendo a ti
desde chiquita en la cuna.

Anda diciendo mi suegra
que yo le quito el dormir,
dentro de su casa tiene
la que me lo quita a mí.

Compañerita del alma,
quisiera ser como el aire
para ponerme a tu vera
sin que lo notara nadie.


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