Adivinanzas de objetos cotidianos (de la falda a los zapatos)
¿En qué se pareceINFORMANTES VARIOS (Campo de Gibraltar)
RECOGIDAS POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez
la mujer a la sierra?
En la falda
Redondo como una cazuela,
tiene alas y no vuela.
El gorro
Largo, largo como un camino
y se puede guardar en un bolsillo.
El hilo
Y lo es
y no me lo aciertas
en un mes.
El hilo
Cae de una torre
y no se mata;
la meten en el río
y se desbarata.
La hoja de papel
Doce señoritas
en un redondel,
todas tienen medias
y ninguna tiene pies.
Las horas del reloj
Doce doncellas
encerradas en un cuarto,
todas tienen medias
y ninguna zapatos.
Las horas del reloj
Esposo mío,
a casa han venido,
me la han metido,
sangre me han hecho,
pídele a Dios
que sea de provecho.
La inyección
Tamaño como un ratón
y guarda la casa
como un león.
La llave
Por delante de una señora
de rodillas me hinqué,
si tiesa se la metí
más tiesa se la saqué.
La llave
Arrímate,
me arrimaré,
y una cuarta que tengo
te la meteré.
La llave y la puerta de la calle
Ya ves, tan claro que es
y no lo adivinas
hasta dentro de un mes.
Las llaves
No me la toques
que me la suellas –desuellas-,
que tú no sabes
andar con ella.
La máquina de coser
De día morcilla
y de noche tripilla.
Las medias
En un punto empieza mi cuerpo,
en un punto habrá de acabar,
el que dijera mi nombre
sólo dirá la mitad.
Las medias
En el monte me crié
debajo de verdes ramas,
mucho me ponen de comer
y yo no como nada.
La mesa
Lana sube, lana baja,
los ladrones no trabajan.
La navaja
Soy ojo
pero no veo,
tengo pestañas
pero no de pelos.
El ojal
Cien redondeles
en un redondón,
un mete y saca
y un quita y pon.
Pan, horno, pala y panadero
Para ti el papel
y para mí el pastel.
La papelera
Como una tajá de bacalao,
sube al monte y baja el ganao.
El peine
El gusto de una mujer:
dejarla en cueros,
hacerle el boquete,
meterle el dedichichango
y dejarle unas pelotillas colgando.
Los pendientes
El mismo camino andamos
y ni nos vemos
ni nos encontramos.
Los pendientes
Todas las mujeres lo tienen entero,
por su gusto le rompen el cristal,
le meten el chiriguichín por el chiriguichango
y las pelotillas se las dejan colgando.
Los pendientes
Borriquito de hierro,
aparejito de trapo,
como no me lo aciertes
te capo.
La plancha
Dos mujeres iguales
de fuerte naturaleza,
una no tiene pies ni cabeza
ni respiración ni fuerza,
pero es un fuerte elemento
que desprecia una saliva
que le dan por alimento.
La plancha
Tan grande como un redondel
y nadie se puede sentar en él.
El pozo
Tan redondo
como un redondel
y nadie puede
sentarse en él.
El pozo
Soy dueño de la verdad,
quito dudas y doy certeza,
mi amo con ligereza
me pasa la mano por el lomo
y me hace agachar la cabeza.
La romana
Tengo nombre de ciudad,
quito dudas y doy certeza,
rascándome la barriga
hablo con la cabeza.
La romana
Quito dudas y doy certeza,
mi amo me rasca el lomo
y yo agacho la cabeza.
La romana
Redonda como un queso
y se sienta con el rabo tieso.
La sartén
Tiene copa
y no es un árbol,
tiene alas
y no es un pájaro.
El sombrero
De noche morra que morra
y de día se zampa la porra.
El sombrero -de noche en la percha y de día en la cabeza-
Muchas señoritas
en un corral
y todas mean a la par.
Las tejas
Mi hermana y yo
vamos al compás
con los pies por delante
y los ojos por detrás.
Las tijeras
Una cuarta o poco más
sin hueso ni coyuntura,
todos los hombres la tienen
y también los padres curas.
La tirilla del cuello
Una cosa que,
donde quieras
que la ponga,
estorba.
La torva
Para bailar me pongo la capa,
me quito la capa para bailar,
yo no puedo bailar sin la capa,
yo con la capa no puedo bailar.
El trompo
En Zamora me crié
en lo alto de un urraco,
vino la ventolera
y me convertí en pajarraco.
La veleta
¿Qué cosa es
que silba sin boca,
corre sin pies,
te pega en la cara
y tú no lo ves?
El viento
Una casita muy pequeñita
hecha de piel de animales
donde viven cinco enanitos
y ninguno son iguales.
El zapato
En una cueva muy oscura
de pellejo de animal
se meten cinco hermanitos
huyendo del temporal.
El zapato
De día
traca traca,
de noche
bajo la cama.
Los zapatos