La rata
Se sentaban los jugadores en el suelo en fila con la cara hacia el frente, con las piernas flexionadas, dejando un hueco entre las pantorrillas y los muslos para que pudiera correr la rata, que era un pañuelo de mano con uno o dos nudos para darle cierta consistencia. Los jugadores, con sus manos, se iban pasando la rata de unos a otros escondida entre las piernas, de forma que el perro casi no la veía. De vez en cuando se la enseñaban un poquito, pero cuando el perro acudía, la rata ya se había alejado pasando de unos a otros. Si conseguía atraparla el perro, el que la había perdido tenía que salir como perro y el perro ocupaba su lugar.INFORMANTE: Francisco Castro Salvatierra (Tahivilla, Tarifa, Cádiz)
RECOGIDO POR: Ana María Martínez y Juan Ignacio Pérez