Lamentos de enamorados
Quítate ese luto, niña,INFORMANTES Y RECOPILADORES DIVERSOS (Ubrique, Cádiz)
COORDINADOS POR: Miguel Ángel Peña
que me da pena de verte,
guárdalo bien guardadito
para el día de mi muerte.
Aunque me veas amarilla,
mis labios no son de cera,
las cadenas del amor
me traen de esta manera.
Si me quieres, me lo dices,
y si no, me desengañas.
Mira que me estoy quedando
como una escoba sin palmas.
Morena mía,
no fumes tanto
que tu boquita
huele a tabaco,
huele a tabaco,
huele a romero.
¡Ay, mi morena,
cuánto te quiero!
El querer que puse en ti
tan firme y tan verdadero,
si lo fuera puesto en ti,
hubiera ganado el cielo.
Para qué me dices: “¡Come!”
sabiendo que yo no como,
que yo me estoy manteniendo
con este don Antonio.
La naranja nació verde
y el tiempo la maduró.
Mi corazón nació libre
y el tuyo lo aprisionó
y ahora te quiero más firme.
Cuatro padres franciscanos
están predicando por mí,
mientras más me predican
más loca estoy yo por ti.
Mi amante se fue y me dijo
que riera y no llorara,
echara las penas a un lado,
pero que no lo olvidara.
Ya se van los quintos, madre,
yo no me quisiera ir
porque en esta calle dejo
un capullo a medio abrir.
Ya se van los quintos, mare,
ya se van los buenos mozos,
ahora se quedan las niñas
con los viejos asquerosos.
Ya se van los quintos, mare,
ya se van que se los llevan.
No me escribas más cartitas
que ya yo no sé leer,
mándame tu personita
que es la que yo quiero ver.
De la raíz de un olivo
tengo que sacar un tintero
para escribirle a mi amante
una carta con salero.
Ven a quitar pesares,
alivio de mis ojitos,
que el día que no te veo
mi corazón llora a gritos.
La mañana que te fuiste
se ha quedao el cielo en tinieblas
y a mi corazón le echaron
un par de cortinas negras.
La calle está rociada
que parece que ha llovido,
son lágrimas de mi amante
que esta mañana se ha ido.
El día que tú te fuiste
cerré mi pecho con llave,
mientras que tú no vengas
mi corazón no se abre.
Amor mío, si te vas,
cierra mi pecho con llave
que mientras que tú no vengas
mi pecho no lo abre nadie.
Amor mío, si te vas,
escríbeme un papelito
y si no tienes papel,
las alas de un jilguerito.
Amor mío, si te vas,
si no tiene(s) un papelito,
y no tienes un papel
escríbela en la ala de un jilguerito.
Si me quieres, dímelo,
si no, escríbeme un papelito
y si no tienes papel
en las alas de un jilguerito.
Cuatro delantales tengo
y ninguno tiene cinta,
cuatro novios que tuve
ninguno tengo a la vista.
Dices que te vas el lunes
y yo digo que el martes
que tiene mi corazón
muchas cositas que darte.
Para el día de la Cruz
espero yo mi alegría.
Si no viene para entonces,
tarde será tu venida.
Me dijiste que te ibas
y yo te dije que a(d)ónde,
me dijiste que a segar
como si fueras un hombre.
Mi corazón sabe amar
y también sabe sufrir
y también sabe olvidar
cuando está lejos de ti.
Las estrellitas del cielo
las cuento y no están cabales,
faltan las tuya(s) y las mías
que son las más principales.
Santa Bárbara, bendita,
madre de los artilleros,
ampara a mi morenito
que es artillerito mayor.
El corazón tengo herido
y las heridas me duelen,
y está muy lejos de aquí
el que curármelas puede.
Acaba, reloj, acaba,
acaba, reloj, de dar,
que mi novio está de guardia
y lo van a relevar.
En un jardín entré yo,
estaba la puerta abierta
y varias hojas cogí.
Si el jardinero despierta
¿qué hubiera sido de mí?
Aunque me ves por aquí
no vengo en busca de amores
que me he dejado en mi tierra
a la luna y a los siete soles.
Corazón, arribita, arribita,
y si no puedes, descansa,
que las cosas de este mundo
pasando el tiempo se alcanzan.
Toma esta naranja china
que la cogí de mi huerto.
No la partas con cuchillo
que va mi corazón dentro.
Tengo una naranja china
que la cogí de mi huerto (bis)
No la partas con cuchillo
que va mi corazón dentro. (bis)
Una rosa entró en la iglesia
cogida con el rocío.
Entró libre y salió presa
del brazo y con un marido.
¿Para qué sirve decir
ésta quiero y ésta no quiero,
si te tienes que casar
con los amores primeros?
Y a mi corazón lo lleva
atado con un cordel
y lo pasan por la audiencia
porque no he querido ser
plato de segunda mesa.
Cuando yo fui a echar
y brotó el agua pa(ra) arriba
me senté en el brocal
a contarle mis fatigas
y el agua se echó a llorar.
Tú sufre, sufre callando,
a nadie cuentes tus penas,
pero siempre procurando
que nadie se alegre de ellas
aunque yo muera rabiando.
Al pie de un pocito seco
te vi un día llorando
y cuando me levanté
vi que estaba rebosando
de lo que por ti lloré.
Ven acá y siéntate aquí,
toma una silla y yo en otra,
que te voy a contar sola
las penas que no son pocas.
Águila que vas volando
que en el pico llevas un hilo,
dámelo para coserme
el corazón que tengo herido
y las heridas me duelen.
Alto cielo, sol y luna,
alúmbrame que no veo,
levanta las columnas
del jardín de mi recreo.
En el cielo manda Dios,
en la tierra uno cualquiera
y en la voluntad del hombre,
una mujer zalamera.
Presidio de San Antonio,
patio de las tres palmeras
aonde se mueren los hombres
de sentimiento y de pena.
Unos llegan a este mundo
con to resuelto y comido
y otros vivimos muriendo
como seres maldecidos.
Yo soy como el árbol seco
que está en medio del camino,
no tengo padre ni madre,
yo reniego de mi sino.
Yo soy como la amapola
que está en medio de los trigos,
no tengo padre ni madre,
yo reniego de mi sino.