Vocabulario de los piconeros cordobeses
INFORMANTES VARIOS (Córdoba)
RECOGIDO POR: José Cruz Gutiérrez
ABULAGA: Sustantivo vulgar por aulaga o ardeviejas. Es una mata o arbusto muy espinoso utilizado por los piconeros por su gran combustibilidad y facilidad para iniciar el fuego.
A DOS DÍAS: Expresión que significaba una modalidad de trabajo. Se hacía normalmente en el verano, por la mañana se la pasaban en el camino y por la tarde cortaban los “pañetes”, cuando daban las doce aproximadamente empezaban a quemar. Al amanecer se enjaldaban y se venía para Córdoba
ALBARDÓN: Aparejo chico que iba sobre el sudadero en los lomos del borriquillo.
ARBINA: Sitio o lugar fresco en una umbría o cañada en donde el agua está casi a flor de tierra.
AVIANDO: Gerundio por aviar, pues consistía en la reunión de varios piconeros en una especie de cooperativa de ayuda mutua y régimen económico independiente. Al amanecer enjaldaban los ruchos y unos tomaban el camino para Córdoba, mientras que otros quedaban aviando, y así de esta forma alternativa hasta que terminaba el tajo.
BASISCO: Restos de picón que se barrían y servían para el fogón de la cocina o para confeccionar el “matojo”.
BURRO SOPERO: Animal criado como a un infante a base de leche y sopas. Eran muy agresivos y era raro el que no mordía.
BURRO FALSO: Animal muy bueno para el trabajo pero peligroso por las patadas que daba.
BURRO BUENO: Era el animal noble y sufrido tanto para la carga como para su dueño. Si por alguna circunstancia ajena el comportamiento de la bestia se le pegaba, a ésta se le “saltaban las lágrimas”.
BUTILLO: Perro diminuto en el lenguaje piconero y fiel compañero en el trabajo.
CABESTRILLO: Trozo de tela que se liaba en la muñeca para que el hocino no resbalara de la mano.
CAGALANDERO: Era una especie de “dominguero” del picón, iba solo los días de fiesta y hacía un saquillo para el gasto de la casa.
CAPA: Así designaban a la primera agua cuando echaban en la “piconá” todo el monte.
COCOHILO: Expresión de chanza que indicaba el retraso en alguna cosa y sobre todo, en el trabajo. Más concreto, el cocohilo era ese picón que le había faltado para terminar la carga.
CORTA Y QUEMA: Significaba ventaja y destreza en el oficio. Era lo contrario a “quema sacos”.
COJURA: Medida “a ojo de buen cubero” que indicaba que se había llenado menos de medio saco.
CHIRIGOTA: Era una piconá chica que tenía que hacer el piconero para completar la carga pues lo había “pillao el cocohilo”.
DEBARSON: O ir “debarson” era algo así como el que busca algo y no lo encuentra quizás por algo de pereza.
EMPEÑO: O “tener un empeño” era una referencia a una persona influyente y amiga.
ENJALDAR: Transitivo vulgar por enjalmar, en este caso llenar las haldas o sacos de picón.
ESCABEZURA: Saco auxiliar que servía de añadido al saco normal en provecho del revendedor. Eran los colmos de estos y los piconeros que hacía “escabezuras”, obviamente, eran más solicitados por estos intermediarios.
ESCAMOCHO: Unidad de medida a partir de medio saco, consistía en el sobrante de picón que quedaba una vez hecha la escabezura. Si quedaba corto se le llamaba cojura.
FOGARIL: Trozo de terreno de forma circular situando en lo más llano, ladero o más al centro de donde estaba el monte ya cortado, Lo barrían con mucho cuidado con una escoba hecha de ramas al objeto de evitar los guijarrillos.
FONDÓN: Adjetivo que calificaba a los piconeros con poco talento para el trabajo.
GALUMBA: Familiarmente tiene una significación de altura o bulto; si el jorobeta la hubiera tenido, probablemente hubiera caído. En cuanto a bulto (tres sacos y el escamocho) se puede aplicar a una carga poco equilibrada y estabilidad, “Esa carga de picón hace galumba”
GANSIRULO: Piconero muy rústico y de mucha fuerza para el trabajo.
GUIRRETE: Término corrupto de birrete (gorro con borla que usan los magistrados) y que los “tiznaos” aplicaban al cubre-cabeza o mascota vieja que usaban en sus faenas cotidianas. Uno les levantaba las alas delanteras como el de los payasos y otros las traseras cuando iban a torear.
HIJOLERO: Se designaba así al que cortaba jaras para las tahonas.
INJERTO: Piconero que por nacimiento no pertenecía a familia piconera y aprendía el oficio ya mayor. Estos hombres procedían del campo o de la misma ciudad y habían sido cazadores furtivos, esparragueros, etc.
JALDA: Por halda para este gremio eran sacos muy grandes.
JARDERO: Piconero sin borrico, iba al monte igual que un “cagalandero”.
JASES CARGAEROS: Plural de haz, sinónimo de “pañetes” o conjunto de monte bajo ya cortado.
LAERO: Lugar del monte de menor peligrosidad en cuanto a los fuegos para hacer el trabajo.
MADRINAS: Tizo que se metía por debajo del saco para que no se tronchara sobre el “mantojo”.
MANGA: Término antiguo piconero (siglo XIX) por el que se designaba a un saco pequeño de picón, fue sustituido en este siglo por el de “escamocho”.
MANIJAS: Trozo de cuero que protegía la mano que no empuñaba el hocino, de las abulagas, coscojas, etc., permitiendo doblar el monte bajo para cortarlo con más facilidad y evitar la aspereza de estos arbustos que solían obsequiarlos con pinzachos de “tejoletas” y aulagas de púas aceradas.
MARMARONES: Expresión que significaba ir de lagar en lagar cuando había alguna fiesta nocturna de vendimiadores, o en ese caso, fiesta de cante y baile (botifuera) que pagaba el dueño de un olivar cuando remataba la aceituna.
MATOJO: Puñado de monte bao o de basisco a modo de rulo. Ayudaba a la estética de la carga y asía la enseñoreaban y no iba “amorcillá”, pues un borrico bien cargao parecía de frente un abanico abierto.
PELLEJO: Nombre dado al recipiente en el que llevaban el agua para la “Capá” y ulteriores operaciones conducentes a la extinción del fuego. Se compraban por 25 pesetas en la Ribera en Casa de don Rafael de la Torre.
PERESÓN: Baño natural sobre la tierra que en las fincas hacían los cerdos con las pezuñas y hozando con la ayuda de los porqueros. Se llenaba con las lluvias de otoño e invierno.
PICONÁ: Sustantivo vulgar de los hombres de este gremio al denominar a la vieja ermitilla antes adosada a las tapias de la baja Huerta de la Reina y que a partir de 1872 se encuentra a la baja del antiguo viaducto hoy cortado por el tráfico urbano.
POSA: Especie de pozo pequeño, casi todos los piconeros las hacían con la punta corva del hocino hasta sacar agua, llenaban con los vasos de lata y de este recipiente la trasvasaban al pellejo.
POYO: Monte crudo que se quedaba en el centro del fogaril.
QUEMASACOS: Piconero poco hábil, pues, una vez cargao o en el camino, todavía le humeaban los sacos. En algunas ocasiones les salían ardiendo.
RECASO: Parte roma del hocino.
REFOGAR: Operación inmediata a la “capá” se va recogiendo el picón por las orillas al tiempo que se tapa la candela.
SUDADERO: Pedazo de lona o tela recia que servía para empapar el sudor del borrico. Era lo primero que se hacía cuando se iba a aparejar.
TAPIJO: Saco viejo que cubría el colmo de los sacos o escabezaura. También se hacían de monte y era una especia de sobrerote (esto no lo hacían los piconeros viejos).
TEÑIR EL PEZCUEZO: Expresión piconera que sugería el beber de balde.
TISOS: Palos más gordos de montes que se quedaban sin cocer. Si quedaba mucho “poyo” se apartaban y se quemaba aparte.
VUELTA DE MANO: Operación que consistía en extender el picón una vez quemado, se hacía antes del enjalde o llenando los sacos.
YA ESTOY ACUESTAS: Expresión sinónima a la de “jardero” o piconero paupérrimo.
ZURRIAGAZO: Acción de plantarse el pellejo en la cabeza y espurrear el agua por arriba de la candela antes de darle la vuelta a toda la piconá.
Vocabulario procedente del libro titulado Los piconeros cordobeses de José Cruz Gutiérrez, editado por el Ayuntamiento de Córdoba (3ª edición, 2008).
Publicado con autorización del autor.
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