El enterrador de Cortes
INFORMANTE: Alfonso Pérez (Jimena de la Frontera, Cádiz)
RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez
Yo he conocido a un enterrador que robaba a los muertos. Vivía en Cortes. Pero no los desenterraba. Verás: es que allí había la costumbre de que, cuando salen de la iglesia, a poca distancia se vuelven los familiares, los dolientes y el acompañamiento, y ya siguen con el difunto hasta el cementerio. Y en ese tiempo aprovechaba para robarle.
A este hombre lo conocí yo trabajando en el campo. Se separó de la mujer y luego se juntó otra vez y una noche fuimos a echarle una cencerrá con latas y eso. Fuimos a las doce de la noche y, cuando nos acercamos, sentimos unos golpes y era que estaba cavando en el huerto.
-Eso es que estará enterrando a alguno –dijo uno.
Los más chicos echamos a correr asustados y el enterrador sintió las voces y dijo:
-¿Qué es lo que pasa? ¿A qué venís? Bajad para abajo que yo no me como a nadie.
Bajaron unos pocos y lo invitaron. Y les dijo que él tenía fama de robar a los muertos pero que no era verdad. Y sí lo era porque lo detuvieron y todo.