El asaltatrenes
INFORMANTE: Juan Martínez Jódar (Begíjar, Jaén)
RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez
En Begíjar, por los años cuarenta y cincuenta, en la posguerra, había uno que se llamaba Antonio, de apodo “el manco asaltatrenes”, que, debido a su dificultad (tenía un brazo cortado a la altura del hombro) no podía trabajar y se dedicaba a asaltar los trenes. Aprovechaba cuando los mercancías iban muy despacio por la vega de Posarrica porque tenían que subir una cuesta más pronunciada de lo normal y patinaban las máquinas por el peso que llevaban los vagones. Él, que estaba escondido, aprovechaba eso para saltar al tren, abría las puertas y tiraba los bultos que llevaban de telas, de cosas de ferretería… Y en contacto con otras personas del pueblo que le esperaban con caballos, burros y mulos, lo cargaban, lo distribuían entre ellos y lo vendían por Begíjar, Canena, Ibros, Lupión…, en fin, por todos los pueblos del entorno, y lo vendían al detall, como se decía. Era muy famoso por tener una habilidad especial para saltar. Yo lo vi una vez saltar y montarse en una camioneta que hacía el servicio de correo, en marcha, usando la única mano que tenía y dando un salto increíble.
Yo creo que en el pueblo algunos listillos se aprovecharon de él, de su dificultad; él era una persona inocente, de buen corazón y servicial, y cuentan que algunos comerciantes se hicieron de algún capital porque le pagaban muy mal el material que él les llevaba. Eran comerciantes con tiendas en las que lo mismo te vendían un trozo de tocino que un tarro de colonia que un pañuelo, una cerradura, una bisagra…
Y las autoridades perseguían más al que asaltaba los trenes que a los que comerciaban con aquellas mercancías. Yo era un niño y así lo recuerdo, no sé si habría otros procesos que yo no conocía. Una de las veces, la Guardia Civil le culpó de un robo que no había hecho él y él les dijo que si alguna vez se enteraban de que el tren había ardido, que fueran en su busca, que eso era lo próximo que iba a hacer.