Índice de contenidos
« December 2008 »
Su Mo Tu We Th Fr Sa
12345 6
7891011 1213
141516171819 20
212223 24252627
282930 31
 
Personal tools
You are here: Home Textos Dichos y hechos Fragmentos de vida Mi abuelo se fue a Argentina y nunca volvió
Document Actions

Mi abuelo se fue a Argentina y nunca volvió

INFORMANTE: María Márquez (Facinas, Tarifa, Cádiz)
RECOGIDO POR: Beatriz Díaz

La familia de mi madre era de Vejer. De Vejer se fueron juntos trece hombres de emigrantes a Argentina: tres solteros y los demás casados. Los solteros regresaron al año, porque les iba muy malamente a los pobrecillos; de los casados, que son los que tenían que haber venido, no volvió ninguno. Mi abuelo, el padre de mi madre, Francisco Sánchez Alba (Paco), que trabajaba de carpintero en La Barca de Vejer haciendo carretas, arados y yugos, se fue con ellos y dejó a mi abuela Vicenta con cinco hijos.

Cuando se fue, mi tío Paco, el más pequeño, no había nacido. Cuando nació, a los tres meses de irse su padre, tenía como un grano grande en la cabeza, de lo que mi abuela sufrió, porque se tuvo que quedar trabajando de costurera con el señor marqués, de los Mora Figueroa (con ellos han estado también trabajando todos mis tíos por parte de mi padre). Mi bisabuela Manuela se quedaba a cargo de los niños.

La señora y el marqués eran muy buenos con mi abuela y le daban muchísima ropita de los hijos, zapatos y de todo. Por la noche el chofer la llevaba a su casa y le dejaba comida para sus hijos. Ella dormía unas noches una hora y otras noches nada, porque tenía que arreglar la ropa para que sus hijos fueran a la escuela.

Cuando mi abuelo iba para Argentina en el barco, que echó un mes, escribió una postal a mi madre. Era una enfermera guapísima barriendo y por detrás, aunque se entiende muy mal, ponía, “no volveré más a España hasta que no tenga las espaldas cargadas de oro”. Ella, que era chiquitilla, con tres años, la cogió y la partió por la mitad. Ya después, cuando tuvo sentido, la pegó.
No volvieron a saber nada de él. Un primo hermano de mi madre (Paquito, que le decían “El Polvorones”) lo vio un día, que se lo encontró. Dicen que mi abuelo estuvo pasando hasta hambre en Argentina. Después, dicen que tuvo suerte y tuvo muchas tierras y muchísimo dinero. Allí se volvió a casar, tuvo nueve hijos y todos los nombres de los hijos y familia que tenía aquí los puso allí. Pastora, Manolo, Francisca, Pepe, Rafael, Paco... Su mujer en Argentina le preguntaba, “Francisco, ¿tú no tienes familia en España? ¿Ni madre, ni padre, ni hermanos?”. Él no contestaba nunca.

Estando mi madre muy mala, el cónsul de España en Argentina se puso en contacto con el gobierno de aquí, porque mi abuelo había muerto (murió un mes antes que mi madre). Entonces supo su mujer que sí que tenía familia aquí, y muy allegada. Empezaron a escribirse los hermanos de aquí con los de Argentina (escribían a mi tío Paco) y nos mandaron fotos de mis tíos de Argentina. Yo tenía dos tías más chicas que yo, y una era igualita que mi madre.

Le dijeron a mi tío Paco que, si él iba allí, algo le darían. Pero entonces había un guerrazo en el sitio que estaban ellos, y mi tío dijo, “¡a ver si por buscar dinero, busco la muerte!”. Cuando mi tío murió, ya no tuvieron más contacto, y ellos nunca vinieron por aquí.

EN LA FOTO, tarjeta que mandó su abuelo a su madre cuando iba para Argentina. Texto de la tarjeta:
“Esta tarjeta se la dirijo a mi hija Pastora, para que pase muy feliz el día de mi santo, en compañía de su madre y de su hermano, dándole un millón de besos y abrazos a todos. Al escribir estas líneas vamos en alta mar, que vamos para la Argentina, para no volver a España más. Si otra cosa sucediera para volver mi palabra, tendría que tener mucho oro encima de mis espaldas. Adiós”.


Powered by Plone CMS, the Open Source Content Management System

This site conforms to the following standards: