Índice de contenidos
« December 2008 »
Su Mo Tu We Th Fr Sa
12345 6
7891011 1213
141516171819 20
212223 24252627
282930 31
 
Personal tools
You are here: Home Textos Dichos y hechos Fragmentos de vida Dos anécdotas de la época de “la jambre”
Document Actions

Dos anécdotas de la época de “la jambre”

INFORMANTES Y RECOPILADORES VARIOS

1. Gachas con ratón
INFORMANTE: Ana Caparrós (La Línea de la Concepción, Cádiz).
RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez.


En el año cuarenta o cuarenta y algo (porque yo era chiquitita), mi madre no tenía para hacer de comer, pero como tenía harina de Gibraltar y pan duro colgado en el techo, hizo una gachas con una poquita de leche. Y ya que estaban las gachas hechas, va a coger el pan del canasto del techo para freír los coscorroncitos de pan cuando salta un ratón y ¿dónde cae? en las gachas hirviendo.
Mi tío, el que vivía con nosotros, dice:
-Ana, dame el cucharón.
Y sacó al ratón con el rabo tieso. Mi madre llamó a todos mis hermanos y a mí:
-¡Frasquito, Anita, Antonio, Paca, Cayetanita, vamos a comer!
Nosotros, con la jambre, loquitos por comernos el plato de gachas. Y mi hermana dice:
-Tito, ¿tú por qué no comes gachas?
-Yo he sido el primero, yo me he comido ya un plato la mar de grande. Muy buenas que están.
-¿Y tú, mamá, por qué?
-Yo también, yo ya he comido con tu tío.
Al otro día dijo mi madre:
¿Ayer las gachas cómo estaban?
-Muy buenas.
-Pues con un ratoncito bien hervío os la habéis comío.
Y nosotros nos moríamos de fatiga.

2. Boquerones enyesados
INFORMANTE: Mª Ángeles Ramón (La Línea de la Concepción, Cádiz).
RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez.


Un día, mi tío trajo yeso para hacer una obra en una hornilla. Mi madre, sin darse cuenta, usó el yeso en vez de la harina para preparar los boquerones. Mi hermano y yo, cuando volvimos del colegio no queríamos comer boquerones porque lo veíamos muy tiesos y sólo comimos emblanco (sopa de pescado).
Cuando mi padre vino de trabajar de Gibraltar, mi madre le dijo que nosotros no habíamos querido boquerones y por eso quedaban tantos. Y él se los comió todos y se fue otra vez al trabajo.
Por la tarde, mi tío llegó para hacer la hornilla y le pidió a mi madre el yeso. Entonces fue cuando se dieron cuenta de lo que había pasado. Y esperaron a que mi padre volviera a las doce de la noche del trabajo.
Mi hermano y yo nos quedamos despiertos pensando: “Nuestro padre se va a morir?”. Cuando volvió mi padre, él se encontraba bien y entonces no le dijeron nada. Cuando nos vio, preguntó:
-¿Por qué están los niños despiertos todavía?
-No, nada, es que han estado jugando a las tablitas y leyendo tebeos.


Powered by Plone CMS, the Open Source Content Management System

This site conforms to the following standards: