Día de las mozas
Tolox (Málaga)
Por Juan Ignacio Pérez y Ana María Martínez
Tras la Reconquista culminada por los Reyes Católicos, fueron muchas las familias árabes que decidieron permanecer en España, convertidas al cristianismo y hablando castellano, aunque manteniendo sus más íntimas costumbres en secreto. La historia ofrece testimonios que ponen de manifiesto que la convivencia entre los cristianos y árabes conversos (denominados moriscos) no siempre fue buena, surgiendo conflictos locales como el que ocurrió en Tolox durante las Navidades de 1539.
Cuenta la tradición que dos mujeres, una cristiana y otra morisca, al querer hacer uso del horno público a la vez, discutieron tan acaloradamente que provocaron un serio conflicto entre ambos grupos. Al parecer, el dueño del horno hizo pasar a la cristiana en primer lugar y la morisca amenazó con una frase contundente:
-No te lo comerás a gusto.
Y se marchó. Los cristianos, temiendo un inminente y anunciado ataque de los moriscos, se refugiaron en la vecina localidad de Alozaina, donde solicitaron ayuda y planearon una curiosa estrategia para repeler el ataque musulmán: aproximarse a Tolox armados con cencerros y caracolas haciendo tanto ruido que diera la sensación de que un gran ejército había venido en su auxilio. Mientras tanto, y para despistar al otro bando, habían dejado encendidas las luces de sus casas.
La legendaria estratagema, repetida en tantos episodios bélicos, volvió a dar resultado y los cristianos de Tolox expulsaron a los moriscos.
Esto es lo que se conmemora el ocho de diciembre en esta localidad de la Sierra de las Nieves. El estruendo de cencerros y caracolas ha perdido protagonismo en favor de la gastronomía, en una jornada de convivencia en torno a la sopa tolita, realizada en la Plaza Alta y repartida entre los presentes sin distinción de razas y religiones. Así, al menos, esta conmemoración no sirve para celebrar victorias que comportan derrotas, sino recuerdos que animan a la convivencia.
Paralelamente, y este es el momento que más nos interesa, una agrupación de mujeres dedicada a la recuperación de tradiciones, toma el lugar en horario vespertino para cantar y bailar las coplas que en su infancia y juventud les sirvieron para divertirse: corros, paseíllos, jeringonzas, burlas carnavalescas, etc. Una actividad tan cercana y sencilla que los visitantes, vengan de donde vengan (muchos de ellos son extranjeros), se animan rápidamente a participar como si fueran del pueblo.
LitOral, que estuvo por primera vez en esta fiesta hace seis años (a la izquierda de la fotografía nos podéis ver), os recomienda una visita a Tolox el ocho de diciembre: volveréis a casa cansados (de carretera, de cantar, de bailar) pero satisfechos por disfrutar con algo tan entrañable y propio como la tradición oral.