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Un sainete andaluz que ahora vive en Argentina

INFORMANTE: María Franco del Río (Atajate, Málaga, 1886-Villa Mercedes, Argentina, 1978)

RECOPILADO Y ENVIADO POR: Luis A. Medina (Argentina)

Les envío el texto de un texto que solía recitar mi abuela en reuniones familiares. Nativa de España, nacida en Atajate (1886), vivió en La Línea y emigró a Argentina (1910) donde falleció en 1978. Sus nietos, después de muchos años, logramos recuperar (memoria mediante) lo que ella aproximadamente decía. A no dudar que algunas frases faltan o pueden tener ligeros cambios.
Como es para mi (y para todos sus nietos) un bello recuerdo, es que los consulto para ver si es de tradición oral, escrita (con autor) o alguna otra variante literaria que pueda aportarnos el texto completo, si lo hubiera.
Atentamente.
Luis A. Medina

Romance Andaluz
- ¡Joselillo! ¿En de cuándo te has echao esa quería?
- En de que la pincharé.
  Cuando la vi, camará, me ejó mu plantao y acercándome a su lao, le ije: “¡Viva er salero!” y ella que no es múa, compare, sartó y me ijo: “¿Qué le ha dao?”
 “Que me lleva usté enganchao en todo su faralae”
 “¿É usté choco fardeo?”
 “Yo no sé, pero lo que yo quiero de usté é un cacho de salero. Yo me voy, vía mía, con usté hasta su casa y allí verá usté un hombre varí, con más clariá que´r día”
 “Pues si es verdá mozo bueno (y eso que dice seguro), no dormirá, yo le juro, ninguna noche ar sereno. ¡Siga usté detrás de mí!”
 “Pues no, voy mejó ar lao, no es igual cuerpo salao.”
Y ella me contesta: “¡Sí!”
Compare, .... cuando jincaba aquel mojico andá, no hacía más que tropezá con las piedras que jallaba. Yo no sé lo que era aquello, pero yo bien le puedo icí, que se me salía el corazón po´r cuello.
No sé lo que jago yo, cuando pinchá una moza, mu pulía, mu hermosa, se me quita er ma humó. Y si pasa, camará, por mi puerta una paqueta, tres patá me da en la jeta, no lo puedo remediá.
Me gusta una cigarrera, aunque no sea caballera, más que ochenta señorita, con su mantilla terciá, su vestido de lanilla, ¿no parece carmelilla, una santa en el artá?
- Tiene usté mucha razón.
- Ojjj.¡Qué si la tengo, me jundo!.
Compare, en Ronda una vé, me sortaron una ré, mu ligera, mu bravía, en cuanto la vi vení, dije: “Arto ahí, que aquí estoy yo”
¡Compare, me se ha queao más quieta que esa paré!
Viéndola atemorizá, la ajarré por el jocico, como si fuera un borrico mu viejo, mu amansao.
Viendo la gente esta señá, me tiraban los sombrero, diciendo: “¡Viva er torero! No hay quien lo haga en España”
Compare, y si hablamo de bebé, consumo toíta las ventas que hay desde aquí a Jeré.
Compare, una vez que fui yo por mi gusto a Gibraltá, no había hecho mas que entrá y me ijo un inglé: “Chon”.
Le ije: “Háblame claro, chavó, no de lugá que me canse, mira que me monto en er só”
Y me ijo: “Comelón”.
Le di en groma un bofetón, que los muelles de la cara hicieron temblá er Peñó.
Se armó allí una zaragata menúa, enseguida llegó la policía, respondió un juío maula: “Ya caíste en la jaula, te ajorcarán po´r pescuezo”
De un soplo que largué, se hizo puerta al instante. Y fue y se me puso alante el mismo juío aqué. Di en el suelo una patá y al istante nos jundimo, llegamo lo do abajo.
Me abrí de pata y cojí ar judío po´r pescuezo y le hice pegá un berrío, que a mí me dijo un francé que él mismo lo había joío cuando salía de Argé.
-Y usté ¿por dónde ha salío?.
-¿Que por dónde salí yo?  ¡Por donde me había metío!
Y llegaron los sordao que estaban acuartalao y dijeron que a prenderme.
¡Y na, pa´qué! Tomé´n mano a un arfilé que tenía en mi chaqueta, y este quiero y este no quiero, me cargué a tre regimiento y un paisano que iba entrando.
Di allí más puñalá y destrocé allí más canalla que arena tiene la playa, y no gana Gibraltá, porque a lo mejor se calla.
 
COMENTARIOS:
Mis abuelos (paternos), ambos de nacionalidad española, vinieron a Argentina aproximadamente en el año 1910. No tengo demasiados datos, pero aparentemente estuvieron por muy corto tiempo en la ciudad de Azul (provincia de Buenos Aires). Cómo y por qué decidieron radicarse en Villa Mercedes, provincia de San Luis, no lo sé. Pero así lo hicieron. En esta ciudad tuvieron cuatro hijos.
Mi abuelo Atanacio Medina Ramírez nació en Jimera de Líbar, provincia de Málaga, el 14 de enero de 1890. Hijo de Atanasio Medina Peréz y María Ramírez Sánchez. Nieto de:
-Línea paterna: Juan Medina Infante y María del Pilar Pérez Rubio.
-Línea materna: José Ramírez Ramírez Rubio y María Sánchez Carrasco.
(Datos obtenidos del Acta de Nacimiento que años atrás pedí a Jimera y me fuera muy gentil y rápidamente enviada)
Fallece en Villa Mercedes el 14 de marzo de 1941.
Según el Acta no cometo error con Atanacio con “c” y Atanasio con “s”.
Nunca volvió a España.

Mi abuela María Franco del Río, nació en Atajate, provincia de Málaga, el 27 de abril de 1886. Esa fecha es la más probable, ya que mi abuela (como buena mujer), ni a los hijos les dijo cuándo había nacido. Hija de Juan Franco Ruiz y María del Río Rubiales.
En este caso no tuve respuesta del Acta de Nacimiento pedida a Atajate.
Vivió algún tiempo en La Línea, no tengo datos de cuándo, cómo y por qué vivió allí.
Volvió a Atajate (estimo entre 1920-1925) para que su madre conociera a sus hijos, ante la inminente muerte de mi bisabuela. Ése fue su único viaje a España.
Fallece en Villa Mercedes el 23 de diciembre de 1978.

Ambos abuelos tienen su sepultura en el Panteón de la Sociedad Española de Villa Mercedes.

Forjaron lo que cientos o miles de inmigrantes hicieron en Argentina, consolidaron una familia, trabajaron con tesón y con éxito. Lamentablemente la muerte de mi abuelo, a los 51 años, lo encuentra cuando podía empezar a disfrutar lo que había sembrado.
Por lo que recuerdo en charlas familiares, hizo de todo un poco, pero principalmente se dedicó a la ganadería y dentro de ella a la lechería.
Mi abuelo con facilidad para tocar la guitarra y para el canto, especialmente el  andaluz, y mi abuela, de ágiles piernas para bailar sevillanas, solían reunir a sus compatriotas en su casa.
Mi padre decía que la descendencia de mis abuelos había salido “patadura para el baile” y ni que hablar del “oído” para el canto. Condición que perdura en el nieto (lamentablemente).
Tuvimos una casete con la voz de mi abuela recitando el sainete, allá por el año 1969. Lamentablemente esa grabación se perdió. Con la actual tecnología quizás no hubiera ocurrido.

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