El cuento de “Mariquita caca”, de viaje por Filipinas
INFORMANTE: María del Rosario Ardois (emigrante nacida en San Fernando, Cádiz)
APORTADO POR: Helena Martínez
Mi abuela había nacido en 1884 y era maravillosa. Contaba muchas historias de Filipinas, del barco en el que volvió a España con doce años, presenció desde un balcón cercano la bomba a Alfonso XII el día de su boda, recordaba el hundimiento del Titanic y muchas cosas de este tipo. Después pasó mucho en la guerra, murió su marido, dos hijos suyos se exiliaron a México para no volver jamás, y nunca perdió el buen humor, y sus nietos más pequeños pasábamos horas oyéndole contar historias. Se llamaba María del Rosario Ardois y me encantaría que su nombre quedara aquí por algo que ella dejó en mi memoria y que al cabo de tantos años ha vuelto.
El cuento
Mi abuela vivió desde que tenía meses hasta los doce años en Filipinas, por lo que yo pensaba que a lo mejor el cuento procedía de allí. Pero ahora veo que no es así, y no me ha sorprendido que proceda del sur de España, porque su familia era de Cádiz, creo que más exactamente de San Fernando, aunque ella al volver de Filipinas vivió el resto de su vida en Madrid. Así que realmente nunca vivió en Cádiz, aunque conservaba un cierto acento y muchas expresiones, refranes, supersticiones y cosas así que yo creo que proceden de allí, y que debió de heredar de su madre, de alguna criada o de otros parientes. Yo no recuerdo el cuento completo, recuerdo más bien la primera parte y tampoco muy bien, pues me lo contaba cuando yo era muy pequeña. Lo que recuerdo es más o menos esto:
Mariquita caca
“Mariquita era una niña muy buena que vivía con unas hermanastras que eran muy malas, y la tenían de criada. Un día le dieron una moneda y le dijeron: Mariquita, vete al mercado y compra x (no recuerdo el qué). Mariquita fue al mercado a comprar, pero en un puesto vio una muñeca
preciosa que parecía mirarla y decirle "llévame contigo". Mariquita no pudo aguantarse más y la compró, y volvió a casa con la muñeca, muerta de miedo ante la idea de enfrentarse a las hermanastras.
Cuando llegó, las hermanastras le montaron la escandalera esperable, la llamaron de todo y la castigaron encerrándola en su cuarto con la muñeca y sin cenar. Mariquita se quedó allí encerrada llorando, y cuando se hizo de noche se puso a dormir con la muñeca cerca. En medio de la noche, Mariquita oyó una vocecita que decía: "Mariquita, caca". No le hizo caso, pero al poco rato volvió a oír: "Mariquita, caca".
Sobresaltada se incorporó y dió la luz, y vió que la voz procedía de la muñeca, que repetía sin parar "¡Mariquita, caca!". Mariquita la puso en el orinal, la muñeca hizo caca y después se volvieron a acostar, pero al cabo del rato se volvió a oír la misma voz: "Mariquita, caca".
Mariquita volvió a levantarse, volvió a poner a la muñeca en el orinal y después se volvió a acostar. Toda la noche estuvo la muñeca llamando a Mariquita para lo mismo. Finalmente Mariquita se durmió.
A la mañana siguiente, Mariquita se despertó, y cuál no sería su sorpresa cuando vió que toda la caca que había hecho la muñeca se había convertido en oro (quizá en monedas). Llamó corriendo a sus hermanastras, que no daban crédito y la interrogaron exhaustivamente.
Esa noche las dos hermanastras decidieron acostarse con la muñeca, y efectivamente la muñeca se pasó la noche llamando "¡Mariquita, caca!", y las hermanastras la pusieron todas las veces en el orinal, frotándose las manos ante la idea de amasar una gran fortuna gracias a la muñeca. Cuando llegó la mañana, se despertaron ansiosas y fueron a ver el orinal, pero la decepción fue terrible porque allí no había oro sino muchísima caca.”
Esto es lo que recuerdo, a partir de aquí sólo sé que había alguna escena que tenía lugar en el palacio del rey o quizá más bien en los jardines del palacio, y sé que la escena era divertida, pero ya no recuerdo lo que pasaba.